La Paz que Transforma y la Misión que Impulsa

La Paz que Transforma y la Misión que Impulsa

Publicado: 2026-05-18T12:01:10.367Z

«Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros, que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.» (Lucas 24:44) Así inicia Jesús un momento decisivo en la vida de sus discípulos, un encuentro que cambia para siempre su entendimiento y su misión. En estos versículos, Jesús no solo abre la Escritura para mostrar la necesidad de que todo se cumpla en Él; también les promete la paz y les encomienda la tarea de llevar el mensaje de salvación al mundo entero, acompañado del empoderamiento del Espíritu Santo.

Imagínate estar en medio de una situación difícil, llena de incertidumbre y miedo, como lo estaban los discípulos tras la crucifixión. Acaban de experimentar la profunda tristeza de perder a su maestro y, aunque han oído de su resurrección, su mente aún se llena de dudas y temor. Es en esta realidad que Jesús se manifiesta para confortarles con esas palabras: “Paz a vosotros”. La paz que ofrece no es solo ausencia de conflicto, sino una paz interna profunda, basada en la certeza de que el plan de Dios se cumple y que su presencia no los abandonará.

Esta paz transforma toda su perspectiva. Pablo luego hablaría de esta paz que sobrepasa todo entendimiento (Filipenses 4:7), pero aquí comenzamos a verla en acción. La paz de Cristo no anula los desafíos ni las dificultades, pero sí fortalece el corazón para enfrentarlos con esperanza y valentía. Esto es vital para nosotros en nuestro día a día, cuando las preocupaciones parecen abrumarnos y la incertidumbre nos invade.

Para ejemplificarlo, recordemos a Clara, una joven madre que tras perder su trabajo por la crisis económica, sintió cómo la angustia comenzaba a apoderarse de su vida. En medio de esa lucha, buscó refugio en la lectura bíblica y la oración, y encontró refugio en la promesa de la paz de Jesús. Esa paz le permitió conservar la calma, tomar decisiones con claridad y abrirse a nuevas oportunidades, con la confianza de que Dios la sostiene.

Jesús no solo les ofrece paz, sino que les da instrucciones claras: esperar la llegada del Espíritu Santo para recibir poder y salir a ser testigos de la resurrección y el amor de Dios en todas partes. Aquí vemos la importancia del acompañamiento divino en nuestra vocación cristiana. La misión no se emprende por fuerza propia o simple obligación, sino impulsados y fortalecidos por el Espíritu que el Señor promete.

En la vida cotidiana, esta invitación se traduce en dejar que la paz de Cristo gobierne nuestro corazón y mente, para después comprometernos con el servicio al prójimo, testificando con hechos y palabras el amor redentor del Evangelio. La fe metodista entiende que la gracia que justifica no nos detiene, sino que nos transforma en instrumentos activos de la santidad práctica y la solidaridad con los demás.

Al cerrar este encuentro, Lucas nos muestra a los discípulos alabando a Dios con profundo gozo, retornando a Jerusalén con renovada fuerza y esperanza. Ese gozo nace precisamente de la comunión viva con Cristo resucitado, y es el motor que impulsa toda acción misionera.

Que en nuestro caminar diario podamos experimentar esa misma paz que trae Jesucristo, la cual nos sostiene frente a las pruebas, nos llena de alegría y nos compromete a vivir con amor el llamado de ser sal y luz en nuestro entorno. Que el Espíritu Santo nos acompañe siempre en esta misión, dando sentido y poder a cada paso.

Recomendación de Hoy, Lee Lucas 24:44-53

Etiquetas: paz, Espíritu Santo, misión, resurrección, discípulos, fe, esperanza, gracia, santidad, amor

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