Como un niño

Durante un servicio en la iglesia, Emmie, una niña de 9 años, levantó la mano para pedir oración. Primero intercedió por la guerra en Ucrania y por su pueblo. Luego pidió oración para poder hacer sonar bien su flauta. Había comenzado recientemente sus clases, pero en ellas —según contaba— reinaba el silencio.

Qué hermoso ejemplo de oración sincera. En su primera petición, Emmie pensó en otros y pidió a Dios que trajera paz en medio del conflicto. En la segunda, abrió su corazón con algo personal: el deseo de una pequeña músico que anhelaba aprender. Tal vez para nadie más era importante, pero para ella sí lo era, y el Señor quiere que llevemos a Él incluso esas preocupaciones que parecen pequeñas.

Dios cuida del mundo entero y también de cada uno de nosotros con el mismo amor, misericordia y compasión.

Oración

Señor, ayúdanos a entregarte todas nuestras preocupaciones, confiando en que te ocupas de cada uno de nosotros. Oramos como nos enseñaste:

Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.
Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.
El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.
Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.
Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.
Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial;
mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.
(Mateo 6:9–13, NVI)

Amén.


Oremos: por los pueblos que sufren la guerra.

Autora: Sra. Lin Daniels (Massachusetts, EE. UU.)
Créditos: El Aposento Alto


Salmo 86:1–7

Oración pidiendo la continuada misericordia de Dios

1Inclina, oh Jehová, tu oído, y escúchame,
Porque estoy afligido y menesteroso.
2Guarda mi alma, porque soy piadoso;
Salva tú, oh Dios mío, a tu siervo que en ti confía.
3Ten misericordia de mí, oh Jehová;
Porque a ti clamo todo el día.
4Alegra el alma de tu siervo,
Porque a ti, oh Señor, levanto mi alma.
5Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador,
Y grande en misericordia para con todos los que te invocan.
6Escucha, oh Jehová, mi oración,
Y está atento a la voz de mis ruegos.
7En el día de mi angustia te llamaré,
Porque tú me respondes.


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