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Encuentra en Jesús el Cordero que transforma tu vida

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Encuentra en Jesús el Cordero que transforma tu vida «El siguiente día ve Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.» (Juan 1:29) Estas palabras de Juan el Bautista nos invitan a mirar a Jesús desde una perspectiva profunda y transformadora. Jesús no es solo un maestro o un profeta; es el Cordero de Dios, enviado para quitar el pecado del mundo, para darnos la oportunidad de una vida nueva y plena. En el relato bíblico vemos cómo Andrés, al escuchar a Juan, decide seguir a Jesús y lo presenta a su hermano Simón, mostrando cómo el encuentro con Cristo no puede quedarse solo para uno, sino que se comparte y se multiplica. Hoy en día, esta invitación sigue vigente: Jesús nos llama personalmente a seguirle, a dejar atrás las cargas del pecado que nos pesan y a vivir bajo su gracia y amor. En un barrio de nuestra ciudad, conocí a Clara, una mujer que había vivido atrapada en malos hábitos y relaciones destructivas. Un día, alguien le h...

Un Aroma que Transforma

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  Leer: 2ª a los Corintios 2:14-20. “…en Cristo Jesús siempre nos hace salir triunfantes, y que por medio de nosotros manifiesta en todas partes el aroma de su conocimiento" 2ª Co 2:14, (RVC)   Disfruto mucho preparar café por las mañanas. Hay algo especial en ver cómo el agua comienza a hervir y el aroma del café recién colado se extiende por toda la casa. Hace poco, mientras lo preparaba, utilicé más agua de lo habitual. Cuando el café subió, se desbordó y se derramó sobre la estufa, llenando cada rincón de un intenso y agradable olor. Aquel pequeño accidente me llevó a reflexionar sobre nuestra vida espiritual. Pensé en lo que ocurre cuando decidimos buscar a Dios con mayor profundidad, apartando tiempos para el ayuno, la oración y la meditación en su Palabra. Cuando permitimos que el Espíritu Santo nos llene por completo, sucede algo parecido a lo que pasó con el café: la presencia de Dios en nosotros es tan abundante que ya no puede quedarse contenida. Fluye de nuestro i...